Recibimos el mundo con lágrimas, quizás lo despediremos algún día con una sonrisa, porque después de todo, esto es un sueño, de sueños vivimos, con esperanzas nos levantamos hasta del más duro golpe, odio y amor da igual, todos asistiremos a nuestro juicio, no existen llamas infernales y mucho menos un demonio que juzgue pues éste no tiene derecho alguno.
Sólo dos sentencias en el tribunal, el exterminio o la eternidad.
sábado, 16 de agosto de 2008
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