viernes, 1 de agosto de 2008

A mi hija cuando nació

Es pequeña como un grano de mostaza
y frágil como el último rayo de sol
al final del día
Pero inquieta como el viento de mi tierra Se aferra a mi pecho con fuerza y dulzura
Es mi niña despierta y dormida
Son mis sueños de nuevo encarnados
Es de nuevo el comienzo de la vida
Ahora se que soy inmortal
pués tu vida es la mía
y de nuestras sonrisas y alegrias
Se dirán poemas en la eternidad.

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